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Dientes de leche, desde que salen hasta que se caen

La salida de los dientes de leche es un tema que siempre preocupa tanto a padres como a madres.

La llegada de estos primeros incisivos no tiene por qué dar problemas, pero lo mejor es conocer todos los secretos de esta etapa para estar preparado.

Desde InfoFamily te traemos las claves para llevar esta nueva etapa lo mejor posible.

¿Cuándo salen los dientes de leche?

El ritmo de salida de los dientes de leche es genético.

Es decir, tu hijo puede nacer ya con algún diente.

Por norma general, los dientes saldrán entre los 6 primeros meses y el año de edad.

Cada niño es un mundo pero generalmente, los primeros estarán situados en la parte delantera superior e inferior de la boca.

Los dos centrales de abajo despuntarán primero y, a continuación, cuatro incisivos superiores.

Más adelante saldrán dos dientes laterales de abajo.

Tras ellos aparecerán cuatro muelas, los colmillos y, finalmente, otras cuatro muelas.

Tu pequeño acabará teniendo una dentadura de 20 piezas primarias sobre los 3 años de edad.

Estos son muy importantes ya que ayudan a tu hijo a masticar y hablar, además guardan espacio en la mandíbula para los dientes definitivos.

Por ello es recomendable que cuides muy bien la salud bucal de tu pequeño y que le enseñes a hacerlo para evitar futuros problemas.

Ya que si cae un diente primario antes de tiempo puede provocar que los definitivos se desplacen y salgan torcidos.

Por lo tanto, no dudes en consultar a tu dentista la mejor manera de mantener la boca de tu hijo sana.

¿Qué problemas trae la salida de los dientes de leche?

En muchas ocasiones, la salida de los dientes no resulta traumática ni estresante para los niños.

A pesar de ello, es posible que tu hijo pueda sentir molestias y angustiarse durante la aparición de los dientes de leche.

Estos son los problemas más comunes que pueden ocasionar a tu hijo estos primeros incisivos:

  • Irritación de encías: Muchos bebés pueden tener las encías muy sensibles durante la salida de sus primeros dientes.

Para evitarle todas las molestias posibles, masajea las encías de tu bebé con el dedo limpio, un paño húmedo o una cucharilla fría.

También puedes proporcionarle un mordedor para que se sienta menos dolorido.

  • Molestias incontrolables: Muchos bebés sufren cuando sus primeros dientes nacen.

Éstos rompen la encía poco a poco y provocan angustia al pequeño.

Puede que tu bebé no pare de morder todo lo que toque y llore a menudo, por lo que el chupete será el mayor aliado de tu hijo.

  • Dolor y fiebre: Es necesario explorar al pequeño antes de concluir que la fiebre viene únicamente a causa de la salida de los dientes.

Debes acudir a tu médico si notas que tu pequeño llora mucho y tiene bastante fiebre.

  • Diarrea: Aunque pueda sorprenderte, la salida de los dientes de leche puede ocasionar descomposiciones en algunos bebés.

Esto se debe a que, al sentir tantas molestias, tu bebé se meterá cualquier cosa en la boca con el fin de morderlo y aliviarse.

Al hacer esto, tu pequeño puede ingerir gérmenes que le alteren la flora intestinal y provocarle pequeñas y controladas diarreas que no suelen ir a más.

  • Dientes unidos o torcidos: En ocasiones puedes notar que a tu hijo le salen los primeros dientes torcidos, unidos o, incluso, puedes notar la falta de alguno.

No te preocupes, este tipo de problemas se resuelven con la salida de los dientes definitivos y no suele requerir tratamiento.

Cómo cuidar los dientes de leche de tu hijo

El cuidado bucal debe comenzar desde los primeros días de vida para que tu bebé pueda tener sus primeros dientes de leche sanos y sin problemas.

Comienza limpiando las encías de tu bebé con una gasa húmeda unos días después de nacer.

Así evitarás que, nada más aparezca el primer diente, se pueda crear una caries.

Si tu hijo tiene menos de 3 años es recomendable limpiar sus dientes con suavidad en cuanto éstos aparezcan.

La pasta de dientes debe ser mínima, del tamaño de un grano de arroz, durante esta etapa de su vida.

El cepillado debe ser diario, a la mañana y a la noche, y debes enseñar poco a poco a tu pequeño a mantener su salud bucal correctamente.

No te preocupes mucho, mientras no exista azúcar en la alimentación de tu bebé la producción de caries en la dentadura de leche es muy rara.

Por ello, evita que tu hijo comience a tomar azúcar antes de tiempo.

Si tu pequeño se pasa el tiempo con el biberón lleno de zumos artificiales puede propiciar la creación de caries en los 4 primeros dientes centrales.

Por lo tanto, huye de las bebidas endulzadas.

El orden en el que se caen los dientes de leche

El proceso de dentición en la infancia no abarca únicamente a la salida de los dientes de leche, sino también a la caída de éstos.

Por lo tanto, es conveniente que conozcas cuándo se suelen caer los primeros dientes y comienzan a brotar los definitivos.

Estos últimos son los que de verdad se deben cuidar y mantener, ya que serán para toda la vida.

Por normal general, los dientes definitivos comienzan a empujar a los de leche sobre los cinco años de edad.

 Primero caen los incisivos centrales, entre los 6 y 8 años y, más adelante, tu hijo reemplazará los colmillos y los molares.

Generalmente, entre los 9 y los 12 años.

Esta primera fase de la dentición permanente se estanca hasta los 17 o 21 años aproximadamente, donde comenzarán, o no, a salir las muelas del juicio. 

Este proceso varía según el niño y normalmente finaliza cuando tu hijo tenga entre 28 y 32 piezas dentales en la boca.

Para lograr que tu pequeño mantenga una dentadura sana y libre de caries siguenos en Infofamily, donde te daremos las claves para cuidar de tu salud bucal y la de los tuyos.

En InfoFamily te ofrecemos un blog donde podrás conseguir más información sobre este tema y muchos otros para tu familia.

¡Te esperamos!

Párkinson: Cuando no puedes parar de temblar

El Párkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a alrededor de 300.000 personas en España.

Esta patología es la enfermedad neurodegenerativa más común detrás de la enfermedad de Alzheimer.

Y, al igual que el Alzheimer, el Párkinson cuenta con mayor incidencia entre personas de edad avanzada, entre 70 y 79 años, algo más en mujeres.

Además, la mortalidad en personas que viven con este trastorno del movimiento es mayor que las que no lo sufren y su calidad de vida va mermando con el tiempo.

Por ello es imprescindible un cuidado y atención constantes.

Sigue leyendo para saber qué es exactamente el Párkinson y cómo detectarlo y, si tienes a una persona a tu cargo con esta enfermedad, aprender cómo cuidarla.

¿Qué es el Párkinson?

Como ya hemos mencionado, el Párkinson es una enfermedad neurodegenerativa que ocasiona el deterioro crónico de la parte cerebral que controla el sistema motor.

Esto se debe a que las células nerviosas de la sustancia negra, ubicada en el área cerebral que controla el movimiento, mueren o se deterioran.

Este deterioro de las células de los ganglios basales ocasiona una pérdida en la acción de la dopamina, lo que interfiere en la conexión entre otras células y músculos.

Se desconoce el por qué mueren estas células, sobre todo en los casos en los que no existe una causa clara, como sí ocurre en traumatismos, casos hereditarios o por drogodependencias.

Por este motivo, es recomendable que conozcas todo lo relacionado con esta enfermedad, sobre todo si cuentas con familiares que sufren de Párkinson.

Prevenir el Párkinson es posible

Como ya hemos mencionado, no se conoce las causas exactas del desarrollo del Párkinson.

Por ello, es casi imposible prevenir la enfermedad al cien por cien, pero si puedes retrasar su aparición.

Por este motivo, hemos creado una lista de todo lo que puedes hacer para evitar esta enfermedad, ya que, al igual que el Alzheimer, cuanto antes comiences a prevenirlo mejor.

Huye de los pesticidas y las toxinas: Algunos estudios avalan la posibilidad de que ciertos químicos usados en los cultivos pueden estar relacionados con la aparición de esta patología.

Por lo tanto, opta por lavar muy bien las verduras y frutas antes de ingerirlas y procura abastecer tu frigorífico con comida ecológica.

Menos pescado: Los metales pesados, como el mercurio, muy común entre los peces de gran tamaño, como el atún o el pez espada, pueden ser responsables de apariciones tempranas de esta enfermedad.

Relájate y disfruta de la vida: El Párkinson suele tener mayor incidencia entre personas con un nivel de estrés oxidativo muy grande.

Por ello procura evitar la tensión y el estrés excesivo, sobre todo cuando llegas a cierta edad.

¿Cómo se puede detectar si se sufre de Párkinson?

Los síntomas de esta dolencia  son muy característicos y no pasan desapercibidos.

Aun así, las primeras señales de la enfermedad de Párkinson son muy leves y pueden pasarse por alto hasta que éstos se incrementan con el paso del tiempo.

Por este motivo, debes estar muy atento a estos primeros síntomas, que suelen presentarse en un lado del cuerpo para luego generalizarse:

  • Dolores en las articulaciones
  • Cansancio
  • Dificultad para moverse
  • Peor caligrafía
  • Cambios de humor: Depresión o irritabilidad

Estos son los síntomas más típicos que aparecen a causa del deterioro cognitivo y tras un largo tiempo:

 

  • Temblores hacia atrás y hacia adelante; normalmente en la mano, pie o mandíbula.
  • Rigidez y falta de flexibilidad muscular.
  • Pérdida del movimiento espontáneo y automático, ralentizando así todas las acciones.
  • Inestabilidad y tendencia a inclinarse hacia adelante o atrás y a dar pasos cortos y rápidos para mantener el equilibrio.
  • Dificultad para masticar y tragar por el mal funcionamiento de los músculos, lo que provoca atragantamientos y babeo.
  • La depresión y la apatía son algo muy común en enfermos crónicos y de Párkinson.
  • Somnolencia y pesadillas continuas debidas a los fármacos contra la enfermedad.
  • Incontinencia urinaria o dificultosa debido a las deficiencias del control muscular.
  • Estreñimiento acusado por la lentitud de los músculos intestinales.
  • Pérdida de expresión en el rosto, a causa de la falta de fuerza de los músculos en la cara, lo que le da una apariencia de ‘máscara’.
  • Aparición de hiposmia, que impide al enfermo distinguir correctamente los olores o incluso percibirlos.

La mejor manera de tratar el Párkinson

Es cierto que esta enfermedad, una vez que se detecta, no tiene cura, por lo que, lo único que puedes hacer es reducir su avance.

Ante esta enfermedad es imprescindible acudir al especialista y poner tu salud, o la de la persona a tu cargo, en sus manos expertas.

El médico se centrará en controlar los síntomas, reducir su avance y paliar los efectos secundarios derivados de la toma de fármacos, diseñados para fomentar la creación de dopamina y evitan el deterioro de las células nerviosas.

La cirugía también es un tratamiento a considerar, que actúa sobre la parte afectada del cerebro, pero que se prescribe a enfermos específicos: Menores de 70 años, con incapacidad funcional muy grave y sin demencia.

En casa puedes incluir en el menú las vainas, que son una fuente natural de levodopa, la sustancia más utilizada en los medicamentos contra el Párkinson.

Además de comer este alimento de forma habitual, aunque nunca de forma abusiva, es recomendable hacer deporte moderado y ejercicios suaves para las articulaciones.

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¿Qué dicen tus heces sobre tu salud?

El tamaño, el olor y el color de tus heces puede decir mucho sobre tu estado de salud y lo mismo ocurre con el color de la orina.

Por ello, aunque parezca desagradable, es conveniente que estés atento a cualquier cambio en tus deposiciones y sobre todo en las de tus hijos.

Desde aquí te recomendamos que si notas algo raro en tus visitas al baño, consultes al médico lo antes posible, ya que puede ahorrarte muchas dudas.

Nosotros queremos ayudarte en este tema e informarte sobre los posibles cambios que puedes sufrir a la hora de ir al baño.

El color de tus heces habla por si solo sobre el estado de salud

Por norma general, si tus heces son saludables, tendrán un color marrón común, pero no siempre es así.

Te traemos una lista de los posibles colores que pueden tener tus desechos y su significado:

  • Heces de color marrón caféEsta tonalidad se debe a la bilis segregada por el hígado e indica que estás saludable.

Generalmente, este color será el dominante y, en ciertas ocasiones, vendrá acompañado de diferentes tonalidades relacionadas con alguna patología o problema.

  • Heces de color verde: El verde aparece cuando la comida pasa demasiado rápido por tu sistema gastrointestinal y la bilis no tiene tiempo para descomponerse.

Si comes demasiadas hortalizas tus desechos pueden presentar también esta tonalidad.

  • Heces de color dorado o amarillento: Estas heces han pasado por el tracto digestivo incluso más rápido que las deposiciones con color verde.

Es muy común en bebés, que no cuentan con el sistema gastrointestinal completamente desarrollado.

  • Heces de color amarillo: Las heces de color amarillo pueden deberse a diferentes causas.

Una de ellas es el exceso de grasa que tu intestino es incapaz de digerir.

Otra causa es la giardiasis, una infección que puede provocar una diarrea de color amarilla.

La enfermedad de la celiaquía es otra causa de este síntoma, además de diversas enfermedades relacionadas con el aparato digestivo.

Por este motivo, es conveniente que si notas tus deposiciones de este color durante algún tiempo continuado acudas al médico.

  • Heces de color negro: Si tus descomposiciones aparecen de este color durante un tiempo prolongado deberías acudir al médico ya que es sinónimo de una hemorragia interna del tubo digestivo alto; es decir, en el intestino delgado o en el estómago.

 También es posible que, si tomas suplementos de hierro, tus heces se vuelvan de este color.

  • Heces de color blanco o parecidas a la arcilla: Este color indica que puedes sufrir una obstrucción hepatobiliar.

También pueden presentar este color si tomas ciertos medicamentos, consumes exceso de alcohol, tienes cáncer o tumores en el hígado, el sistema biliar o el páncreas, o si sufres de hepatitis viral.

Acude al médico si notas este color en tus heces.

  • Heces de color rojo intenso o rosado: Esta tonalidad indican hemorragias internas en el aparato digestivo bajo.

Acude al médico rápidamente si notas tus descomposiciones de este color.

  • Heces de color negro: Si tus descomposiciones aparecen de este color durante un tiempo prolongado deberías acudir al médico ya que es sinónimo de una hemorragia interna del tubo digestivo alto; es decir, en el intestino delgado o en el estómago.

 También es posible que, si tomas suplementos de hierro, tus heces se vuelvan de este color.

  • Heces de color blanco o parecidas a la arcilla: Este color indica que puedes sufrir una obstrucción hepatobiliar.

También pueden presentar este color si tomas ciertos medicamentos, consumes exceso de alcohol, tienes cáncer o tumores en el hígado, el sistema biliar o el páncreas, o si sufres de hepatitis viral.

Acude al médico si notas este color en tus heces.

  • Heces de color rojo intenso o rosado: Esta tonalidad indican hemorragias internas en el aparato digestivo bajo.

Acude al médico rápidamente si notas tus descomposiciones de este color.

La forma de tus heces te dice qué nutrientes te faltan

Por norma general, las heces suelen ser estrechas y alargadas. Lo que demuestra que estas muy bien de salud.

No obstante, hay diferentes cambios en la forma de tus descomposiciones que te indican diferentes problemas gastrointestinales.

Por ejemplo, si notas que tus deposiciones son cada vez más estrechas y reducidas, tan finas como un lápiz o una cinta, puede ser debido a algún tumor que obstruye el paso o de alguna enfermedad, como colon irritable.

Al contrario, si notas las heces más gruesas o anchas, podría deberse a un bajo tono muscular en el colon, al poco consumo de fibra, a una reducida actividad o por sufrir una deficiencia en la absorción de minerales.

Estas son las formas más comunes que puedes observar en tus deposiciones y su significado:

  • Heces en forma de bolas duras: Esta forma te indica si tomas poco líquido y poca fibra. Para lograr que sean más blandas debes optar por incluir en tu dieta más verduras y frutas.
  • Heces compuestas por fragmentos o apelotonadas: Al igual que con las bolas duras, te indica falta de fibra y líquidos, aunque no de forma tan acusada como la anterior.
  • Heces en forma de salchichas pero agrietadas: Es una forma normal, salvo que tu cuerpo te pide algo más de líquidos.
  • Heces suaves y alargadas: Son la forma óptima. Te indican que tu alimentación y tu salud gastrointestinal son buenas.
  • Heces en forma de bolas suaves con bordes bien definidos: Suelen ser formas normales si necesitas ir al baño varias veces al día.
  • Heces en forma de trozos hilachados y sin forma definida: Te muestra que andas descompuesto y es posible que, más adelante, tengas diarrea.
  • Heces líquidas, sin nada sólido: Esto es sinónimo de diarrea, que puede ser provocada por diversos problemas como, por ejemplo, una infección.

Debes hidratarte a menudo ya que tu cuerpo expulsa mucha agua para depurarse.

  • Heces con forma suave pero pegajosa: Esto indica que tu cuerpo no absorbe bien las grasas porque la deposición es excesivamente oleosa.

La pancreatitis crónica es una enfermedad que puede ocasionar este tipo de desechos.

El olor de tus heces te dice si sufres alguna enfermedad

Las bacterias que se encuentran en el intestino son las responsables del mal olor y de los gases que desprenden tus descomposiciones.

El olor normal de las heces no es nada agradable, pero puede darte muchas pistas de tu estado de salud.

Este, puede variar según lo que comas o bebas y será más intenso cuantos más químicos te metas al cuerpo.

Por norma general, no tendrás cambios significativos en este punto, pero existen enfermedades que cambian el olor de tus deposiciones, como enfermedades celíacas, la enfermedad de Crohn, pancreatitis crónica o fibrosis quística.

Por lo tanto, debes estar atento para ver si tus heces tienen un olor más intenso de lo normal durante varios días seguidos.

En InfoFamily te ofrecemos un blog donde podrás conseguir más información sobre este tema y muchos otros para tu familia.

 

La salud de la mujer, clave durante todas las etapas de la vida

Las mujeres, al igual que los hombres, cuentan con problemas de salud únicos, que se manifiestan de diferente manera.

Por lo que, dentro de las variables de la salud de la mujer, entran por ejemplo el embarazo, la menopausia y las diferentes cualidades de los órganos femeninos.

Por este motivo, lo mejor es que cuides tu salud y conozcas los diferentes problemas que, como mujer, puedes sufrir y aprendas a solucionarlos.

¡Te ayudamos con este artículo!

La salud de la mujer en cada etapa de la vida

Desde la infancia hasta la vejez, la mujer vive miles de cambios en su cuerpo y en su salud.

Los síntomas de diferentes enfermedades y dolencias variarán según tu sexo por lo que, si eres mujer, debes conocer qué problemas tienen mayor incidencia entre las féminas y cuales son sus síntomas.

También es conveniente que conozcas a que edad eres más propensa a padecer ciertas enfermedades o cambios.

Durante la infancia de una niña el cuidado de la salud sera muy similar al de un niño.

La única diferencia a tener en cuenta, además de los órganos sexuales, es el ritmo en el crecimiento.

Las niñas suelen tener un desarrollo más precoz que los niños, sobre todo en el lenguaje y en el desarrollo físico.

Por lo tanto, el cuidado de la mujer como tal no se vuelve algo necesario hasta la adolescencia.

La adolescencia, una época de rebeldía y hormonas

La adolescencia es un periodo de cambio y descubrimiento muy importante en la vida de toda persona, y más en el de las mujeres.

Durante esta etapa, las hormonas comienzan a hacer acto de presencia, lo que traerá cambios físicos y emocionales.

Los estrógenos y la progesterona, las dos hormonas principales en la mujer, producen los siguientes cambios en esta etapa de la vida:

  • Vello púbico y en las axilas.
  • Desarrollo de los órganos sexuales y los senos.
  •  La aparición de la menstruación.

Asimismo, la adolescencia será clave para el futuro de tu hija, por lo que debe estar atenta y cuidar su salud lo mejor posible:

Evitar los excesos: Durante la adolescencia, es posible que tu hija comience a beber alcohol, adopte hábitos insalubres e incluso coma a deshora y cualquier cosa.

Ayúdala en todo lo posible a llevar una dieta sana y equilibrada para ella y mantenla informada de todo lo que puede hacerle daño.

Así, evitará los desordenes hormonales exagerados propios de esta edad y podrá estar más tranquila y menos alterada.

Una buena higiene íntima: Con el desarrollo de los órganos sexuales, las hormonas se convierten en las protagonistas de la vida de tu hija.

Estas hormonas provocarán un crecimiento del vello púbico.

Esto hace que la sudoración sea mayor en esta zona lo que hará sentir más incómoda a tu hija.

Por ello, debes enseñarle a tu hija a mantener una correcta higiene personal para que se sienta cómoda.

Actividad física: El ejercicio ayudará a tu hija a sentirse útil, ligera, relajada y en forma.

Esto es muy necesario a la hora de afrontar todos los problemas asociados a esta edad.

Un mínimo de 60 minutos diarios de ejercicio ayudarán a tu hija a sentirse mucho mejor y evitar enfermedades futuras y el temido sobrepeso.

Alimentación saludable: Las frutas, verduras, proteínas magras y la fibra serán las grandes aliadas de tu hija a la hora de lograr un desarrollo sano y completo.

Esta dieta también evitará problemas de sobrepeso u obesidad, muy perjudiciales tanto para la salud física como mental de tu hija.

Igualmente, si esta embarazada deberá adaptar la alimentación en esta etapa de la vida.

Un buen descanso: La mayor parte de los adolescentes necesitan dormir entre 8 y 9 horas diarias.

Procura que tu hija tenga un sueño reparador, ya que la falta de él afecta a su capacidad de concentración y a su humor.

Protección bucal y solar: Durante esta etapa es posible que tu hija descuide el cuidado de sus dientes y su piel.

Es imprescindible que le recuerdes que debe tener mucho cuidado con el sol y las caries, ya que en su fase adulta sufrirá los excesos vividos durante esta etapa.

Salud emocional: Durante esta época es posible que tu hija se encuentre más confusa, rebelde, depresiva o eufórica de lo normal.

Esto se debe a que el pico de actividad de las hormonas es mucho mayor que en otras etapas de la vida.

Aprende a identificar la ansiedad, la depresión, la fatiga o la falta de autoestima en tu hija para intervenir a tiempo y ayudarla.

Recuerda que toda mujer joven experimenta un gran cambio en su vida durante esta etapa, por lo que procura respaldarla y apoyarla en este duro proceso.

Además, dentro de la salud de la mujer, es necesario que conozcas la existencia de la vacuna contra el vírus del papiloma humano (VPH), que puedes dar a tu hija entre los 11 y 14 años.

Esta vacuna protege a la mujer de los tipos 16 y 18 del VPH, causantes del 70% de los cánceres de cuello uterino.

Con la madurez llega la seguridad y tranquilidad en la mujer

Tras la adolescencia llega una etapa con un nivel de hormonas más regular, pero con mayor incidencia de algunas enfermedades propias de la mujer.

Entre los 25 y los 40, el cuidado de tu salud se vuelve más primordial.

Estos son los principales problemas de salud a los que se enfrenta una mujer:

Trastornos metabólicos y alteraciones endocrinas: Estos problemas, que también afectan a los hombres, son muy propensos entre las mujeres.

Por este motivo, es recomendable seguir una dieta equilibrada y alejada de azúcares y productos muy grasos que pueden alterar tu organismo.

Problemas en la salud mental: Los trastornos como la depresión y la ansiedad cuentan con mayor incidencia entre las mujeres.

Por este motivo debes estar muy atenta a todos tus cambios emocionales y sentimentales y aprender a identificar el problema para poder ponerle remedio lo antes posible.

Infecciones urinarias: Al tener la vejiga más corta que la de los hombres, este tipo de afecciones son más comunes entre las féminas.

Te recomendamos que mantengas una buena higiene íntima, sobre todo después de tener relaciones sexuales, para eludir la temida cistitis.

Para evitar estos y otros posibles problemas, te recomendamos que visites a tu ginecólogo y realices citologías periódicas.

Un examen pensado para descartar problemas vaginales y descartar el cáncer uterino.

Con la madurez llega la seguridad y tranquilidad en la mujer

Al llegar a los 40, la salud de la mujer comienza a ser una prioridad, ya que a más edad, las defensas del cuerpo se reducen y te hacen más propensa a contraer diferentes dolencias.

Por este motivo, es muy importante que prestes especial atención a cualquier cambio en tu cuerpo, ya que podría significar algún trastorno.

  • Caída de la producción de hormonas: Este descenso se debe a que comienzas a entrar en la premenopausia, una etapa donde los ovarios comienzan a expulsar menos estrogenos.

Este descenso influye en tu sistema nervioso, lo que te hará sentirte más sensible.

  • Descenso del deseo sexual: Este bajón de hormonas influye también en el apetito sexual.
  • Sequedad vaginal: Una de las razones de la perdida del deseo puede deberse a la menor lubricación genital que ocurre en esta época.
  • Un mayor control sobre la alimentación: Para mantener el peso saludable, es posible que debas medir todo lo que te llevas a la boca, ya que enseguida se cogen kilos.

La grasa comienza a acumularse en las caderas y abdomen mucho más que antes, debido al descenso de la actividad metabólica.

Durante esta época, es mucho más perjudicial para tu salud sufrir de sobrepeso u obesidad que durante otra etapa  más juvenil.

  • Necesidad de revisiones anuales: Desde ahora será conveniente que acudas a revisiones médicas cada año, con el fin de controlar desde tus niveles de triglicéridos y colesterol hasta realizar mastografías con el fin de prevenir el cáncer de mama.

La piel pierde su brillo, aparecen las primeras canas y las arrugas… todo parece decaer, aunque durante este período existen más momentos positivos que negativos.

      -Más tranquilidad: Los 40 vienen acompañados de más seguridad y mayor autoestima.

Atrás queda, por norma general, la inseguridad, el estrés y la preocupación del qué pensarán los demás sobre ti.

-Manejas mejor las críticas y tomas decisiones por ti misma: El miedo a fracasar y la parálisis se atenúan.

Ahora serás capaz de tomar decisiones con más seguridad y afrontar otras opiniones de una forma tranquila y madura.

Los 50, comienza la edad dorada y las visitas al médico

Los 50 son, de media, la época de crisis en la mayoría de las mujeres.

Durante esta edad llega la temida menopausia y comienzan los problemas derivados a su falta.

Por ello, lo más importante durante esta etapa de madurez, es cuidar tu salud lo mejor posible y evitar las dolencias asociadas a la edad:

  • Cuidado con los huesos: La pérdida de la menstruación te hará perder también masa ósea, lo que dejará tus huesos quebradizos y débiles.

Esto se soluciona con un aumento del calcio y la vitamina D, que ayuda a absorber correctamente el mineral.

La descalcificación te hará más propensa a roturas y caídas, por lo que, si tienes dolores o molestias, visita a tu médico para descartar enfermedades como la artrosis o la osteoporosis, muy comunes durante esta etapa.

  • Realiza ejercicio moderado: Ya no tendrás la energía de antes, pero puedes seguir practicando tus deportes preferidos, siempre con moderación y tranquilidad.
  • Controla constantemente tu peso: Cuanto más años sumas, tu metabolismo se ralentiza, por lo que notarás un aumento de grasa en glúteos, caderas y abdomen.Esta acumulación de grasa puede ser el desencadenante de enfermedades cardiovasculares, muy comunes entre las mujeres de más de 50 años.
  • Vigila tu corazón: La cardiopatía isquémica es la principal causa de muerte entre las mujeres mayores de 50 años, por lo que es imprescindible que estés atenta a cualquier síntoma de infarto.
  • Diabetes: A cuanto más edad el páncreas tiene más posibilidades de fallar y dar problemas.

Por ello, para evitar la temida diabetes, te recomendamos que cuides el azúcar y evites los dulces en todo lo posible.

  • Colonoscopias y mamografías: Dos exámenes imprescindibles de realizar con el fin de prevenir o detectar precozmente dos de los cánceres que más fallecimientos provocan entre las mujeres maduras.

Por ello, acude a tu especialista para realizar revisiones anuales y procura llevar una vida alejada de los factores de riesgo que incrementan las posibilidades de desarrollar un tumor cancerígeno en la mama o en el cólon.

  • Pérdidas de orina: Con los años, la elasticidad, el tono y los músculos del suelo pélvico van perdiendo firmeza, sobre todo en mujeres que han tenido partos vaginales.

Esto provoca una mayor probabilidad de pérdidas de orina, algo muy incómodo de sobrellevar.

Si este problema te resulta muy molesto, acude a tu especialista y realiza los ejercicios para el suelo pélvico que te recomiende.

  • Problemas de memoria: El Alzheimer o la demencia senil son dos problemas asociados a la edad muy común entre las mujeres.

Evitar estas enfermedares neurodegenerativas es algo difícil y debe comenzar a temprana edad.

A pesar de ser una edad que trae bastantes problemas, es también una época de cambio y redescubrimiento personal que no puedes obviar:

Mucha más tranquilidad: A esta edad, las mujeres que han tenido hijos ven como éstos vuelan del nido y forman sus propias familias.

Puede resultar una etapa algo dura, pero tiene mucha parte positiva.

Gracias a esto, tendrás mucho tiempo para cuidarte y conocerte mejor, además de disfrutar de tu tiempo libre y hacer lo que más te gusta.

Olvidate de la regla: A partir de ahora ya no tendrás que estar pendiente de si vas a tener o no la menstruación para realizar planes o ir a nadar.

Disfruta de tu tiempo sin preocuparte de nada más que de estar tranquila.

Serás más feliz: Diversos estudios confirman que la mayoría de las mujeres con 50 años se sienten en la etapa más feliz de sus vidas.

Necesitas dormir menos: Aunque esto parezca algo negativo, lo cierto es que ahora tendrás más tiempo para dedicarlo a tu cuidado y a tus hobbies.

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La varicela: qué es y cómo se contagia

La varicela es una de las 5 enfermedades más comunes en la infancia.

En este post te enseñamos qué es y como se contagia entre los niños, además de enseñarte unos consejos para poder superar la varicela de una forma más tranquila.

¿Qué es la varicela?

La  varicela es una enfermedad provocada por el virus varicela-zóster.

La gran parte de las personas afectadas son los niños, con cerca del 87% del total de personas que han contraído esta enfermedad.

Es por ello, que es una de las enfermedades más frecuentes en la infancia.

Afecta por lo general a niños y niñas de entre 5 y 10 años.

La varicela es una enfermedad exantemática, es decir, que provoca erupciones en la piel  llamadas ampollas o vesícula.

En el caso de la varicela son pequeñas y abundantes.

Si la varicela se contrae en la infancia no es grave, sin embargo, en raros casos afecta a niños muy pequeños o con un sistema inmunológico muy débil, como son los enfermos de cáncer o en tratamiento con quimioterapia o esteroides.

La frecuencia de estas complicaciones en la varicela no es muy elevada, tan solo el 15% de los afectados puede sufrir una complicación de la enfermedad.

¿Cómo se contagia la varicela?

De todas las enfermedades infantiles, la varicela es la más contagiosa.

Una de las formas de contagio es  por el contacto con las lesiones de la piel, si no se ha padecido esta enfermedad es muy importante que no toque las erupciones de su hijo.

Otra forma de contagio es por la transmisión aérea de las microgotas respiratorias que expulsamos al hablar, toser o estornudar.

Es por ello que muchos padres y madres no son conscientes de cómo se han podido contagiar sus hijos, ya que no hace falta que exista algún contacto físico para que la enfermedad se propague.

Los niños  que tienen varicela son contagiosos desde 2 días antes de la aparición de la erupción hasta que todas las lesiones se han secado totalmente, la duración de secado de estas erupciones se produce pasados 7 días.

Al completar el secado el niño puedo volver al colegio sin problemas de contagio.

El contagio en una casa es inevitable. Si tienes dos niños es muy seguro que  el segundo se contagie.

Además, contraerá la enfermedad de una forma más intensa con fiebres más altas y erupciones más abundantes y extensas.

Una persona adulta que ya haya contraído la enfermedad no se volverá a contagiar de la varicela y tampoco será foco de infección.

Sin embargo, si tu hijo tiene varicela serás portadora del virus aunque no llegue a incubarse la enfermedad.

4 consejos para tratar la varicela en casa

Dale baños

No tengas miedo a bañar a tu hijo aún teniendo una erupción severa.

El baño no va a extender la erupción ni la va a empeorar.

Una forma muy común de acompañar el baño para aliviar el picor a los niños es bañarlos con avena.

Los baños de agua tibia con avena o con 1/2 taza de bicarbonato no sólo lo logran calmar el picor que les producen las infecciones, sino que también limpian la piel y ayudan a prevenir una posible infección bacteriana sobreañadida.

Evita que se rasque

Pon especial atención en cortarle bien las uñas de las manos para evitar más lesiones por rascado.

Dieta habitual

Dale de comer la cantidad habitual de comida.

Hay que tener en cuenta que uno de los síntomas de padecer la varicela es la falta de apetitito, así que tal vez no tenga demasiada hambre.

No debes preocuparte si no comen lo habitual durante el tiempo que tienen la enfermedad.

Ofrécele muchos líquidos

Por ejemplo dale agua o zumos ya que es importante que se mantenga hidratado.

En InfoFamily te ofrecemos un blog donde podrás conseguir más información sobre este tema y muchos otros para tu familia.

Diferencias en los síntomas de un infarto entre hombres y mujeres

Según la OMS, la Organicación Mundial de la Salud, la cardiopatía isquémica es la principal causa de fallecimiento en el planeta. Es decir, el infarto.

Una enfermedad causada de las arterias coronarias producida por la acumulación de grasas y de linfocitos, células inflamatorias.

Esta enfermedad, viene dado por múltiples factores que afectan de diferente manera tanto a hombres como a mujeres.

Es decir, los síntomas de un infarto no son iguales en hombres y en mujeres.

En este artículo te ayudamos a reconocer los factores de riesgo, sus síntomas y también las diferencias que existen entre ambos sexos para poder actuar lo más rápidamente posible.

¿Qué es un infarto?

Se le denomina infarto a la necrosis isquémica de un órgano; es decir, la muerte de un tejido por falta de sangre y oxígeno, generalmente por obstrucción de las arterias que lo irrigan.

Existen varios tipos de infartos en diferentes órganos del cuerpo.

Los cuatro órganos donde se presenta más comúnmente esta dolencia son:

En el corazón, que se manifiesta como infarto agudo de miocardio y es uno de los más comunes.

En el cerebro, donde podemos sufrir diferentes tipos de infartos cerebrales, cuyos nombres dependen de su gravedad, y suelen ser también los más habituales.

En el intestino, suele requerir cirugía para extirpar la parte del intestino necrosada y frecuentemente cuenta con un buen pronóstico si se trata adecuadamente.

Por último el infarto en el riñón, que suele confundirse con un cólico renal y es poco frecuente.

Sigue leyendo si quieres descubrir cuales son los factores de riesgo y síntomas de un infarto.

Factores de riesgo para sufrir un infarto en hombres y mujeres

El pronóstico de un infarto de miocardio suele ser más grave en mujeres que en hombres.

Tanto es así que mueren más féminas antes de llegar al hospital y su pronóstico en la hospitalización suele ser peor cuando se trata de síntomas de un infarto.

Una de las causas de este porcentaje es que, al tener síntomas más atípicos que los varones, las mujeres suelen consultar más tarde y, por consiguiente, son diagnosticadas con más retraso.

Para evitar este problema, te traemos un listado de los posibles factores de riesgo para hombres y mujeres más conocidos, y algunos no tanto, que podrían desencadenar un infarto.

  • La edad

Cualquier persona de cualquier edad puede sufrir un infarto pero, para los hombres, el riesgo de sufrir una obstrucción en cualquier órgano se incrementa notablemente a partir de los 45 años.

Para las mujeres, esta causa comienza a ser un factor de riesgo a partir de los 65 años, por lo que, desde esa edad, conviene mantener un cuidado y control específicos para evitar sufrir esta afección.

  • Problemas de encías

Las caries y los problemas en las encías, como la enfermedad periodontal, pueden llegar a ser una amenaza para el corazón.

Tanto es así que las personas con problemas en las encías cuentan con un 25% más de posibilidades de sufrir un infarto de miocardio con respecto a las personas con las encías sanas.

  • Alimentación grasa

El exceso de aceite, grasas saturadas y azúcar es un claro factor que incrementa enormemente las posibilidades de sufrir un infarto.

Por eso, es recomendable evitar estos alimentos.

  • Ansiedad

Miles de mujeres menores de 55 años suelen ser erróneamente diagnosticadas de ansiedad cuando sufren los síntomas de un pre-infarto.

Los médicos suelen diagnosticar una media de siete veces más inapropiadamente a estas mujeres que a los hombres.

A pesar de ello, la ansiedad recurrente y el estrés son factores que pueden desencadenar en un infarto, por lo que siempre es conveniente controlar estos dos aspectos.

  • Antibióticos

Los antibióticos que contienen azitromicina son causantes de implementar el riesgo de personas con antecedentes cardíacos a sufrir un infarto.

Por lo que, si necesitas tomar estos medicamentos y cuentas con antecedentes familiares, lo mejor es hablar con tu médico.

  • Jabones antibacterianos

Muchos de estos productos de limpieza cuentan con Triclosan, un compuesto químico que, al usarse frecuentemente puede dañar los tejidos del corazón provocar enfermedades cardiovasculares.

Por lo tanto, debes tener mucho cuidado con estos productos.

  • Comer mucho pescado y marisco

Es bien sabido los beneficios de incluir en nuestra dieta pescado y marisco por los minerales y las grasas saludables que aportan.

Sin embargo, su alto contenido en mercurio puede aumentar el riesgo de sufrir un ataque al corazón ya que aumenta el nivel de cortisol en el cuerpo.

Por lo que, si sufres de problemas del corazón, es mejor alejarse de los alimentos con más mercurio, como el atún, el pez espada, la caballa y el tiburón.

  • Alimentos en conserva

Estos alimentos, además de estar plagados de sal, contienen bisfenol A (o BPA), un químico que altera la producción normal de hormonas y altera los latidos del corazón hasta volverlos irregulares.

  • Contaminación

Las personas que viven en regiones con altas temperaturas y mucha contaminación sufren más problemas de pulmón y corazón.

Las partículas se acumulan en las arterias y pueden llegar a obstruir las venas, lo que incrementa el riesgo de infartos y apoplejía.

Síntomas de un infarto en mujeres y hombres

Como los factores de riesgo, los síntomas de un infarto son diferentes entre ambos sexos y es importante saber reconocerlos a tiempo y acudir enseguida a un especialista.

Estos son los síntomas de un infarto más comunes entre hombres y mujeres:

Mareos:

Este factor afecta por igual a ambos sexos ya que ciertos mareos suelen ser síntomas de un posible infarto de miocardio.

Si notas que el corazón late de forma inusual, más rápido o más despacio, y además notas mareos y nauseas consulta rápidamente a un especialista, sobre todo si existen perdidas de consciencia o antecedentes.

Sudor frío:

Una sudoración repentina y fría puede ser señal de infarto tanto en hombres como en mujeres, pero suele ser algo más común en los primeros.

Esta traspiración excesiva, que es mucho más recurrente que el clásico dolor en el pecho, puede ser clave para detectar un infarto antes de que se produzca y acudir al médico lo antes posible.

Dolores en la parte superior de la espalda:

Este síntoma se da más común entre las mujeres.

Dificultades al respirar, dolor o presión en la parte baja del pecho o en la zona superior del abdomen, desmayos, mareos e incluso vómitos y la presión en la parte alta de la espalda son síntomas que toda mujer debe tener en cuenta ante un posible infarto.

Dolor en el pecho:

El síntoma clásico de un infarto es más recurrente en hombres que en mujeres, y la sensación suele ser como si un gran peso presionara en el pecho.

Dolor de mandíbula:

Curiosamente, el dolor en la mandíbula es uno de los primeros síntomas en mujeres que van a sufrir un infarto.

Este signo de advertencia puede aparecer gradualmente o de forma espontánea y no debería obviarse.

Si viene acompañado de otros síntomas o existen antecedentes y si el dolor es tan agudo como para alterar nuestro sueño y rutina, lo mejor es consultar a un especialista.

Dificultad para respirar:

Un síntoma muy frecuente en mujeres que están a punto de sufrir un infarto y que aparece repentinamente junto al dolor agudo de pecho.

Si el dolor de pecho, las dificultades al respirar, la sudoración fría y excesiva, los mareos y la fatiga extrema inusual aparecen sin previo aviso y sin causa aparente, lo mejor es que acudas lo antes posible a tu médico.

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