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Su primera comida: Enseña a comer a tu hijo menor de 3 años

Tu bebé comienza a dar sus primeros pasos y a explorar el mundo.

Esa curiosidad que se despierta en tu hijo se trasladará hasta la mesa.

Recuerda que tu pequeño está en fase de crecimiento y debes evitar en todo lo posible los alimentos prohibidos para tu bebé, tu hijo podrá comer de todo en pequeñas cantidades.

Las papillas, los purés y los alimentos troceados serán tus mayores aliados a la hora de aportar diversidad a la dieta de tu pequeño. Igualmente, ten presente que los carbohidratos, las verduras y las frutas, las proteínas, los lácteos y las grasas saludables deben ser las protagonistas en la dieta de un menor.

Por ello, no dudes en incluir estos grupos de alimentos en cada comida principal.

Además, es conveniente que empieces a trabajar con estos sabores y texturas lo antes posible, para que se familiarice con el sabor y la textura de estos aliementos. 

¡Te ayudamos en este artículo! 

¿Tu hijo es caprichoso y no quiere comer la verdura?

Tu bebé empezará a desarrollar sus dientes de leche sobre los primeros 6 meses de vida hasta los tres años de edad.

Por ello debes orientar la alimentación de tu hijo menor de tres años al ritmo de la salida de sus molares e incisivos, ya que con ellos empezará a aprender a masticar.

Es normal entonces que adecuemos la dieta de nuestro bebé a medida que sus dientes nazcan.

Esto puede acarrear lloros y pataletas cuando le demos de comer algo a lo que no está acostumbrado o no le guste.

Las famosas escenas suelen ocurrir a menudo en niños en torno a los 18 meses, cuando ya muestran preferencias y aversiones alimentarias.

A esta edad tu bebé puede empezar a mostrar comportamientos caprichosos y usará la negativa para todo.

Es muy posible que incluso rechace los alimentos e incluso rechace las cosas que hasta ahora le gustaban.

Por ello, es importante que tengas mano firme a la hora de la comida y, si tu hijo rechaza un alimento, ofréceselo unos días después para ver cómo reacciona e identificar si la negativa es por gusto o por capricho.

Cómo evitar que tu hijo coja aversión a la comida

Recuerda que tu hijo debe aprender a comer bien, por lo que tu autoridad vuelve a ser clave a la hora de lograr que tu hijo coma de todo y de forma equilibrada.

Debes adaptar también su alimentación a su edad y tamaño, por lo que, si no tiene hambre, no le obligues a comer.

Cabe destacar, que de media, tu hijo engordará dos kilos y medio al año y crecerá 12 centímetros antes de los tres años y a partir de esa edad, 9 cm.

Por ello, para evitar que tu pequeño coja aversión a algún alimento, te recomendamos que sigas estos consejos y logres así darle una dieta sana y equilibrada:

Cero estrés: Puede que tras cumplir el primer año de vida, tu hijo muestre una mayor falta de apetito.

Esto se debe a que tu bebé necesita ingerir menos calorías ya que crece a un menor ritmo.

Por ello, procura no alterarte si tu pequeño come menos y dale siempre la cantidad de comida que requiera, sin forzarle a comer más.

Incluye todos los nutrientes: A pesar de que su ritmo de crecimiento se haya ralentizado, no se ha detenido.

Por lo tanto, tu bebé necesita más nutrientes que un adulto en proporción a su peso, ya que está en constante desarrollo.

Introduce alimentos nuevos poco a poco: El consejo clave a la hora de evitar que tu pequeño le coja manía a algún producto es incluirlos muy poco a poco y de uno en uno.

En principio, mezcla la nueva comida, en pequeñas porciones, con la de siempre, para que distinga el nuevo sabor lentamente.

Más adelante puedes incluir este nuevo alimento al principio de cada comida, cuando el pequeño esté más hambriento y con menos reparos en probar cosas nuevas.

Tras esto, solo debes esperar a que se acostumbre a este plato reciente antes de introducir un nuevo ingrediente a su menú.

Caprichos fuera: No necesitas darle un premio a tu pequeño por hacer algo bien o terminarse su comida.

Igualmente, si este caprichito se tratase de un dulce debes tener muy claro que cuanto más lejos mejor, al igual que los zumos.

Además de evitar las caries en su dentadura primaria, eludirás la dependencia que las golosinas y el azúcar en tu hijo.

Incluso lograrás evitar pataletas y lloros porque, en vez de darle un zumo, le has dado una pieza de fruta.

Enseña a tu pequeño a comer solito

Enseñar a comer a tu pequeño no es algo difícil.

Dale de comer siempre cerca de ti y procura que te vea comer con los cubiertos.

Esto despertará su curiosidad y su instinto de imitación, lo que le hará querer hacer lo mismo que tú.

Por ello no es raro que, en poco tiempo, puedas verle intentando pinchar algo o usando unos cubiertos.

Sigue estos trucos para explotar la capacidad de imitación de tu hijo y enseñarle más rápidamente y de forma correcta a comer solito:

Muéstrale a usar los cubiertos: Como ya hemos mencionado, gracias a la imitación, tu bebé querrá hacer lo mismo que tú, tanto dentro como fuera de la mesa.

Por ello, debes enseñar a tu hijo a usar de forma correcta los cubiertos, además de a masticar.

No viene mal que sientes a tu hijo a la mesa para que pueda veros y si le da curiosidad por robar algo de tu plato, dáselo.

Así fomentarás su curiosidad y dejarás que se acostumbre a los nuevos sabores y olores, además de lograr evitar futuros rechazos a la comida.

Además, al sentarse con la familia, el pequeño ampliará su vocabulario y desarrollará aún más su lenguaje.

Practica buenos hábitos alimenticios: Durante esta edad tu hijo va a aprender a comer solo, mayoritariamente mediante imitación.

Por este motivo, es importante que adoptes la postura y realices las comidas de la forma que a ti te gustaría que lo hiciera tu hijo, ya que de ti sacará el modelo a seguir.

Otra cuestión es incluir platos coloridos y variados en la mesa, tanto para ti como para tu pequeño y le muestres los cuatro sabores básicos para que se adapte mejor a ellos: salado, dulce, amargo y ácido.

No le castigues: Es normal que tu pequeño no quiera acabarse todo el plato o rechace algún alimento.

En vez de molestarte, debes mostrar alegría cuando el pequeño termine su comida e indiferencia si no lo hace.

El rechazo muchas veces viene dado para llamar tu atención, por lo que es importante que no prestes excesiva atención a sus berrinches y sí a sus buenos comportamientos.

Dale de comer cinco veces al día: es conveniente que tu pequeño coma poco, pero de manera continua, por lo que puedes empezar a implementar la regla de cinco comidas diarias.

Con este método, además de evitar que el pequeño pase hambre, le instauramos una rutina muy conveniente para su desarrollo fisiológico y educativo.

Pasa tiempo con tu hijo: Que el pequeño ayude en la preparación de los alimentos y esté con la familia durante la comida es una buena manera de crear unos hábitos saludables.

Mantén un horario fijo; evita el mal ambiente durante la comida; huye de las distracciones como son la televisión, la radio o los móviles; y procura que ninguno en la mesa coma con excesiva rapidez.

Estos consejos y muchos más los encontrarás en nuestro blog, donde te informamos y te ayudamos a cuidar mejor a los tuyos.

 

Los animales domésticos ¿tienen derechos?

Los animales domésticos, mascotas o  animales de compañía, son parte de la familia, y como un miembro más de la misma, ayudan a disminuir la soledad y traer alegría a sus hogares.

Hay gente que diferencia entre las mascotas y otros animales; pero ¿qué les hace diferentes?

Ambos, ya sean animales domésticos o animales que usualmente no se consideran como tal, tienen derechos; sí, los animales tienen derechos. Estos derechos se pueden resumir en 4 básicos; la vida, la libertad, no someterse a situaciones que les generen dolor y no considerarlos propiedad.

En este post hablaremos sobre los beneficios que nos aportan los animales de compañía.

Animales domésticos más comunes

En muchos hogares las mascotas son una parte fundamental de compañía. Animales como perros o gatos, son quienes comparten con niños y adultos todas sus vivencias. Otros animales domésticos como peces o hamsters  se hacen un hueco en nuestras casas.

Existen una serie de mascotas que son las más comunes a lo largo de todo el mundo. Pero sin duda, el perro es el rey de los animales domésticos.

El perro; como ya hemos dicho, es la mascota más común. Un animal  que se alza como el animal doméstico por excelencia. Su instinto de protección y la compañía que ofrece hace de él un miembro más de la familia.

El gato; es el segundo en la lista, este animal doméstico tiene grandes adeptos por la compañía infinita que ofrece.

Es un animal muy dócil y limpio, y de lo más cariñoso con su cuidadores.

 

Hámsters; es uno de los principales animales domésticos por excelencia en casas con niños. Suelen ser la primera mascota de muchos pequeños. No requieren demasiados cuidados, pero hay que garantizarle unas buenas condiciones higiénicas y de temperatura.

Pajaros; los loros o los periquitos son los más comunes. En el caso de los loros, suelen ser animales muy divertidos como animales de compañía para muchos jóvenes y adultos. Necesitan conseguir una temperatura ideal para que este se sienta como en casa.

Los peces; son unos animales domésticos pasivos. No dan apenas trabajo pero su presencia en la pecera, ofrecen tranquilidad y compañía  a sus cuidadores.

¿Cuáles son los derechos de mi mascota?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que debemos cubrir las necesidades básicas de los animales que tengamos bajo nuestro cuidado.

Es decir, debemos:

  • Proporcionar un lugar cómodo para su descanso
  • Proporcionar la comida que necesita
  • Proporcionar agua
  • Que no tengan temor o dolor
  • Libertad para transitar y demostrar su comportamiento
  • Aseo e higiene y que se encuentre con buena salud

Dicho esto, también hay otras cosas a tener en cuenta. Sobre todo respecto a los perros y gatos. Ya que estos necesitan ciertas vacunas para tratar o evitar ciertas enfermedades; sobre todo cuando son cachorros estos animales necesitan más atención que muchos otros.

Una vez cubiertas las necesidades básicas, podemos hablar de los derechos de los animales. Dichos derechos están plasmados en 14 articulos.

Artículo 1: Todos los animales nacen iguales ante la vida y cuentan con los mismos derechos a la existencia.

Artículo 2: Los animales tienen derecho al respeto. El hombre, que pertenece a la especie animal, no tiene más derecho a examinar a los animales ni a explotarlos violando sus derechos. Los hombres tienen la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales. Los animales tienen derecho a tener atención, cuidados y la protección del hombre.

Artículo 3: Ningún animal deberá ser sometido a malos tratos ni actos crueles. En el caso de que sea necesaria la muerte de un animal deberá ser indolora, instantánea y no le debe generar ningún tipo de angustia.

Artículo 4: Todo animal que pertenezca a una especie salvaje, tiene derecho de vivir libre en sus ambiente natural (ya sean aéreos, terrestres, acuáticos), además tiene derecho a reproducirse. Toda privación a su libertad, incluso la que tenga fines educativos, no respeta este derecho.

Artículo 5: Todo animal que pertenezca a una especie que viva en el entorno del hombre tiene derecho a crecer y a vivir al ritmo y a las condiciones de vida de libertad que sean propias de su especie. Toda modificación de este ritmo o de las condiciones que fuera impuesta por el hombre y que persiga fines mercantiles es contraria a este derecho.

Artículo 6: Todo animal que los hombres hayan elegido como compañeros o mascotas tienen derecho a que la duración de su vida corresponda a la que tendría en su ámbito natural.

Artículo 7: Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad de trabajo, además de brindarle una alimentación que resulte reparadora y tener la posibilidad de un reposo.

Artículo 8: La experimentación con animales que implique su sufrimiento físico o psicológico no corresponde a los derechos de los animales, sin importar si son experimentos médicos, científicos, comerciales o cualquier otra manera de experimentación. Las técnicas alternativas que se vayan a usar deberán ser desarrolladas correctamente.

Artículo 9: En el caso de los animales que son usados para la alimentación deberán ser nutridos, instalados y transportados sin generarles dolor, lo mismo sucede en el momento de ser sacrificados. Siempre se debe evitar su ansiedad y el dolor.

Artículo 10: Los animales nunca deben ser usados ni explotados para el esparcimiento de los hombres. Las exhibiciones de los animales y los espectáculos que usan a animales son incompatibles con la dignidad de los animales.

Artículo 11: Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra su vida.

Artículo 12: Los actos que implican la muerte de muchos animales es considerada un crimen contra la especie.

Artículo 13: Un animal muerto deberá ser tratado con respeto. Las escenas de violencia en las cuales los animales son víctimas tienen que ser prohibidas en el cine y en la televisión salvo si se emiten como forma de dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.

Artículo 14: Los organismos de protección y salvaguarda de los animales deben ser representados a nivel gubernamental. Sus derechos deben ser defendidos siempre por la ley, lo mismo que sucede con los derechos de los hombres.

¡Hoy, queremos celebrar con vosotros y vuestras mascotas el día de los derechos de los animales!

En InfoFamily te ofrecemos un blog donde podrás conseguir más información sobre este tema y muchos otros para tu familia.

Consejos para el cuidador: cuando la discapacidad se convierte en su identidad

 

Nada más nacer, una persona con alguna diversidad funcional ya es catalogada, tanto por los médicos como por sus padres, como una persona discapacitada.

Ese niño o niña crece con ese adjetivo como apellido de por vida.

Una etiqueta que abarca a un cuarto de la población mundial.

Todas estas personas son clasificadas como discapacitadas durante toda su existencia, lo que les obliga, en muchos de los casos, a proporcionar explicaciones que no desean dar a extraños y curiosos.

Lograr que estas personas, además de enfrentarse a los retos que viven cada día, puedan sentirse completamente incluidos y comprendidos en esta sociedad comienza desde las primeras pinceladas de educación.

Desde InfoFamily queremos dar algunas recomendaciones a los cuidadores de estas personas e igualmente tratar de conseguir la completa integración social de las personas con diversidad funcional o discapacitadas.

Cómo cuidar a una persona con discapacidad

Si cuidas de una persona con alguna discapacidad, es probable que sepas de primera mano las dificultades a la hora de atenderlo. Igualmente, conocerás las trabas que existen en el día a día en nuestra sociedad.

Entre los problemas cotidianos que puedes encontrar están los pocos accesos públicos adaptados para ellos y la escasez de productos dedicados a la comodidad de estas personas, además de su alto precio.

Igualmente, la poca información acerca de las diversas formas de cuidar a personas con diversidad funcional es otro factor que puede perjudicaros tanto a ti como a la persona a tu cargo.

Para que el cuidado sea una experiencia agradable para ambos, te traemos algunas recomendaciones.

  • Actividad y buena alimentación ante todo

Ayuda a que la persona a tu cargo se mantenga activa para evitar posibles depresiones y apatías.

Es muy importante que cualquier persona, tanto dependiente como con alguna discapacidad, pueda sentirse útil y necesaria.

La nutrición es también clave para que la persona a tu cargo se sienta con fuerzas y ánimos para seguir adelante.

  • Dale independencia

Es común que en ocasiones si vives con una persona dependiente o con alguna discapacidad sientas que no son capaces de hacer algunas tareas cotidianas y te preocupes.

Lo cierto es que esto dependerá de su grado de dependencia pero mayormente son muy capaces de realizar ciertas tareas con éxito.

Para evitar que la persona en cuestión sienta impotencia y frustración, la mejor opción es que le des toda la independencia posible, para que se sienta capaz y útil.

Déjale que cocine, planche, pinte pasee o realice ciertas tareas sencillas del hogar con la que poder disfrutar tanto tú como la persona con diversidad funcional.

  • Mantén una buena higiene

Muchas personas sufren alguna diversidad funcional que no les permite mantener una buena higiene personal por ellos mismos.

Por lo tanto, es necesario que dediques cada día un tiempo a su cuidado personal.

Esta tarea puede resultar agotadora, por lo que te recomendamos que cuentes con ayuda de algún experto o familiar para que te eche una mano.

  • Cambio de postura

Procura, si la persona sufre alguna discapacidad que le impide moverse correctamente, cambiar su postura a menudo para evitar posibles complicaciones.

Con los cambios posturales frecuentes, lograrás que la persona con diversidad funcional pueda prevenir problemas derivados de la inactividad, mejorar el estado de sus músculos y evitar lesiones o úlceras.

Cómo hablar sobre la diversidad funcional

Es posible que te hayas dado cuenta de que, a lo largo de todo el texto, nos hemos referido a menudo a la discapacidad con otro término: diversidad funcional.

Es común oír en la calle, escuela o, incluso, en ambientes familiares, conceptos sobre minusvalía o deficiencia, entre otros.

Es un lenguaje despectivo que muchas organizaciones luchan por desnormalizar de nuestro vocabulario.

Por ello, a medida que el uso de esas palabras junto con la palabra discapacidad va disminuyendo, términos como  diversidad funcional van cogiendo fuerza en nuestro lenguaje y en el de las organizaciones.

Nosotros te traemos algunos consejos para poder introducir estos conceptos en tu forma de hablar y en la de los tuyos y normalizar así el trato a las personas con diversidad funcional:

  • Niños

Tanto a niños con alguna diversidad funcional como al resto de menores es conveniente destacar la normalidad que existe cuando se encuentran con una silla de ruedas o con alguna persona que posee diversas maneras de expresarse.

Los niños de entre 2 y 5 años no suelen darse cuenta de si alguien sufre alguna diversidad funcional, por lo que es común que digan comentarios indiscretos o miren con curiosidad.

Para enseñar al pequeño la mejor manera de hablar sobre este tema, lo mejor es que esperes a que él mismo lo note y hablarle de lo normales que son las diferencias entre las personas, ya sea en el color del pelo, como en la forma de caminar o ver el mundo.

Es mejor tratar con toda naturalidad a las personas con alguna discapacidad y hablarle a tu hijo sin darle importancia a este hecho y sí a la persona.

  • Cómo dirigirte a una persona discapacitada

Hay diferentes maneras de tratar y hablar con una persona con una diversidad funcional o  discapacidad.

A menudo, el trato hacia estas personas suele rodearse de incomodidad porque sus interlocutores, erróneamente, sienten lástima por ellas y piensan que están amargadas por su situación.

Por supuesto, eso no es cierto, por lo que si quieres relacionarte sanamente con una persona con diversidad funcional sigue estos sencillos consejos:

No sientas lástima por ellas, ya que muchas personas discapacitadas se sienten completamente felices en su situación.

No te preocupes si dices algo inapropiado, ninguna persona con diversidad funcional se sentirá ofendida o molesta mientras les trates con respeto y educación.

Procura evitar los términos potencialmente ofensivos, como minusvalía o deficiencia. Lo mejor es optar por los comúnmente aceptados, como diversidad funcional o discapacidad. Aunque como comentabamos anteriormente, cada vez esta cogiendo más fuerza el término diversidad funcional.

Antes de ayudar, pregunta. Es común que, si crees que una persona con diversidad funcional tiene dificultades para realizar alguna tarea, quieras ofrecer tu ayuda.

Por lo tanto, antes de lanzarte pregunta si necesita ayuda, y si rechaza la oferta, no te ofendas.

¿Cuidas a una persona con discapacidad? No te olvides de ti

Es posible, que si te dedicas al cuidado de alguna o varias personas con alguna discapacidad, inviertas muchos horas al día en ofrecerles los mejores cuidados.

Toda esta dedicación te puede acabar agotando, y sin descansos ni apoyos apropiados, también puede frustrarte y estresarte.

Para evitar esto, te traemos algunas recomendaciones para asegurar tu bienestar, que es tan importante como el de la persona a tu cargo.

Estos consejos te ayudarán a descansar y desconectar para, después, dedicarle todo tu esfuerzo renovado y dedicación a esa persona.

  • Descansa y coge vacaciones

Cualquier persona que vive o se encarga de alguien con discapacidad debe tener muy presente sus límites y fortalezas.

Toma descansos, relájate y cuenta siempre con ayuda y apoyo para evitar sentimientos de frustración y agobios.

Al igual que tenemos días de vacaciones en cualquier trabajo, es conveniente aplicarlo también al cuidado de una persona con diversidad funcional.

La dedicación y tiempo que requiere el cuidado de esta  persona es igual o superior al empleado en un trabajo, por lo que los momentos libres en los que pensar en uno mismo son muy necesarios.

Para que tu tiempo de descanso sea el más tranquilo posible lo mejor es contar con una persona de confianza que te ayude en su cuidado.

Aunque también existen escuelas y hospitales con servicios dedicados al cuidado temporal de estas personas.

  • Busca apoyo

Cuidar de una persona con discapacidad es, en ocasiones, una tarea dura y que puede requerir mucho esfuerzo por tu parte.

Tanto es así que puedes verte superado o incluso llegar a sentir sentimientos de frustración.

Para evitar esa situación, lo mejor que puedes hacer es contar con una base de apoyo fuerte, entre amigos y familiares, con los que puedas compartir tu carga y a los que puedas acudir en busca de ayuda.

  • Organízate mejor e informarte

Reuniones médicas, medicación, controles… son muchas citas y tareas que una persona a cargo de alguien dependiente o con alguna discapacidad debe tener en cuenta.

Por ello, es conveniente siempre llevar al día y controlar todas las tareas pendientes.

 En InfoFamily te ofrecemos un blog donde podrás conseguir más información sobre este tema y muchos otros para tu familia.

Cómo enseñar a andar a tu hijo

Puede que el gateo en tu hijo te resulte adorable, pero ya va siendo hora de que se levante y comience a dar sus primeros y tambaleantes pasos.

Notarás que tu bebé desea imitarte y ponerse en pie, cuando le veas agarrase a todo lo que puede e intente incorporarse.

Para evitar disgustos y estimular a tu pequeño, puedes enseñarle a andar poco a poco y con paciencia e InfoFamily te ayuda a hacerlo.

¿A qué edad empiezan a andar los niños?

Los bebés suelen empezar a dar sus primeros pasos sobre los 12 o los 18 primeros meses de vida.

A esa edad puedes empezar a enseñar a andar a tu pequeño con paciencia y cariño, ya que le costará bastante.

La edad en la que comienzan a levantarse varía según el niño, por lo que algunos pueden comenzar a probar la resistencia de sus piernecitas sobre los 7 meses.

Pero otros se pueden sentir muy cómodos explorando el mundo a gatas, por lo que quizá se resistirán a ponerse en pie.

A pesar de ello, si pasado el tiempo, tu pequeño no ha dado indicios de querer andar, deberías consultar a un profesional.

También debes procurar tener cuidado si tu hijo es muy precoz, ya que hasta los 12 meses sus músculos no están bien formados.

Por ello, puede caerse si intenta andar antes de tiempo.

Etapas para aprender a andar

Cuando el bebé es muy pequeño, solo podrá estar boca arriba.

Más adelante, será capaz de girar y ponerse boca abajo.

Con unos meses de edad, tu hijo ya será capaz de girar sobre su tripa con la ayuda de sus brazos.

Durante esta etapa te recomendamos que utilices un mono que evitará que arrastre la tripita por el suelo.

Poco a poco empezará a alternar entre sus brazos y sus piernas para desplazarse.

Esto es el preludio del gateo.

Tras el gateo, el pequeño desarrollará resistencia en los brazos y abdomnales para poder sentarse solo y mantenerse equilibrado.

Tras esto tu pequeño se atreverá a probar a levantarse por si solo apoyándose en los muebles.

Cómo enseñar a andar a tu hijo

Es importante saber estar ahí para cuidar de tu hijo, pero también darle libertad e independencia.

La experiencia de comenzar a andar se convierte en un símbolo de libertad para el bebé.

Por ello, es necesario que estés pendiente de que no se lastime, pero también debes darle su espacio para que aprenda y explore solito.

Recuerda que tu hijo caerá al suelo a menudo, por lo que no debes asustarte mucho.

Mantén la calma y anima a tu pequeño a levantarse de nuevo, lo que dará seguridad y confianza a tu bebé y aprenderá más rápidamente.

Es muy posible que, cuando tu hijo se levante, tenga las piernas en forma de ‘V’, creando un arco.

Puedes orientar mejor sus pies para que mantenga el equilibrio.

También es posible que veas a tu pequeño andar con las piernas y los brazos estirados.

Esto es porque todavía no ha encontrado el equilibrio entre su peso y sus piernas.

Un consejo que te damos es que utilices un objeto como punto de sujeción para tu bebé, como un andador o una caja que le brinden seguridad y apoyo.

Trucos para enseñar a tu hijo a andar de forma segura

Además de palabras de apoyo y cariño, nosotros te recomendamos que incluyas estos trucos en el día a día de tu bebé para estimular su curiosidad por andar:

  • Pon a tu bebé de pie y deja que se agarre a algún mueble. Entonces suéltale poco a poco para que aguante el equilibrio.
  • Cuando esté bien sujeto apártate de él un poco y llámale cariñosamente. Esto hará que quiera ir hacia ti poco a poco.
  • Puedes colocar su juguete favorito en un sitio alto para animarle a alcanzarlo. Esto le estimulará para que quiera ponerse en pie solito.
  • Gesticula mucho y ofrécele palabras cariñosas y de apoyo.
  • Puede parecer una mala idea, pero es bueno que le enseñes a abrir cajones y puertas, lo que estimulará enormemente la curiosidad de tu hijo.
  • Nunca te enfades ni fuerces a tu hijo a caminar. Para que aprenda deben ser actividades divertidas y entretenidas.
  • Por último, para evitar sustos, lo mejor es que acondiciones la casa a prueba de bebés y así darle un entorno seguro.

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Estos son los alimentos prohibidos para tu bebé

Conocer los alimentos prohibidos para tu bebé es imprescindible para asegurar la salud de tu pequeño.

Es normal que quieras dar a tu niño la mejor comida, con el fin de que tu hijo tenga un sano y completo desarrollo.

Pero debes tener en cuenta que, antes de los dos años, tu bebé no ha desarrollado completamente su sistema intestinal.

Eso quiere decir que su estómago no admite cualquier alimento y por lo tanto, tal vez no pueda digerirlo.

Por este motivo, es importante que conozcas qué alimentos pueden perjudicar a tu pequeño y cuáles son los más saludables.

Descubre los alimentos prohibidos para tu bebé

A partir del sexto mes de vida, tu niño necesita más nutrientes que únicamente los que obtiene mediante la leche materna.

Tu bebé sigue necesitando tomar el pecho, pero su cuerpo exige nuevos alimentos.

Esta necesidad está impuesta por el ritmo de su desarrollo, que cada vez será más rápido.

Para saber en qué orden y cómo dar los nuevos alimentos a tu bebé, no dudes en consultar a tu pediatra.

A pesar de ello, nosotros queremos traerte la lista de alimentos prohibidos para tu bebé para que puedas evitarlos en todo lo posible, al menos hasta que tenga más de 24 meses:

Miel: Aunque para ti sea un alimento muy beneficioso, para tu bebé menor de dos años puede resultar problemático.

La miel puede estar contaminada de una bacteria que transmite el botulismo, una enfermedad muy grave para los bebés.

Además de este potencial riesgo, la miel es un azúcar que puede llegar a provocar caries en su primera dentadura.

Dulces: Las galletas, la bollería industrial y las ‘chucherías’ deben  estar vetadas en la alimentación de tu pequeño.

El azúcar sólo provocará que sus primeros dientes de leche se deterioren y aparezcan las caries y la obesidad infantil.

Si quieres endulzar la comida de tu pequeño, añade mejor leche materna o frutas.

Refrescos y zumos: El azúcar, los químicos y los colorantes de los refrescos los hacen muy innecesarios en la dieta de tu pequeño.

Y, si lo que quieres es darle un zumo natural, lo mejor es que optes por ofrecerle uno casero, alimentar a tu pequeño con papillas naturales hechas con fruta o darle la pieza entera.

Bollería industrial: Además de ser altas en grasa y azúcares, pueden contener conservantes y colorantes muy perjudiciales para el sistema digestivo en desarrollo de tu bebé.

Frutos secos: Estos alimentos pueden provocar alergia, por lo que debes esperar a introducir estos alimentos hasta que tu pequeño cumpla mínimo los 3 o 4 años.

Dáselos machacados para evitar ahogamientos y en proporciones mínimas, evitando sobre todo las nueces, las almendras o los cacahuetes, que son altamente alergénicos.

Alimentos procesados: Las salchichas, las conservas o los embutidos tiene una gran cantidad de sal y conservantes muy perjudiciales para los riñones y el sistema digestivo de tu bebé.

Pescados grandes: El contenido de mercurio del atún, el pez espada o el tiburón es muy dañino para el desarrollo del sistema nervioso de tu pequeño.

Por este motivo, evita incluir pescados de gran tamaño en su menú, además de marisco y crustáceos, y opta por las piezas más pequeñas.

Espinacas y acelgas: Los nitratos de estos alimentos disminuyen la cantidad de oxígeno en sangre, algo que puede perjudicar a tu bebé debido a su poco peso.

Bebidas de arroz y algas: El agua de arroz contiene arsénico y las algas una gran cantidad de yodo, dos componentes muy graves para tu niño, por lo que, si tu pequeño es menor de 5 años, evita dárselas.

Alimenta con lo mejor a tu bebé

Ahora que sabes qué alimentos son los más perjudiciales para tu niño, es hora de que conozcas también cuáles son los más beneficiosos.

Debes saber que, al igual que existen alimentos prohibidos para tu bebé, también puedes encontrar productos que aportarán nutrientes y le ayudará en su desarrollo.

Aguacate: Muchas madres incluyen el aguacate como el primer alimento sólido para sus bebés.

Puedes empezar a incluir este producto en la dieta de tu bebé poco a poco para que se beneficie de sus grasas insaturadas, que le ayudan en el desarrollo del cerebro.

Plátano: Esta fruta le proporcionará potasio y vitaminas C y B6, además de calcio y hierro.

Ofrécele el plátano machacado con una cucharita si es muy pequeño o dáselo para que se beneficie de todas sus propiedades.

Arándanos: Estos frutos rojos son ricos en antioxidantes y contienen nutrientes perfectos para el buen funcionamiento de los ojos, el tracto urinario y el cerebro de tu hijo.

Brócoli: Esta verdura, familia de la col, es ideal tanto para tu salud como para la de tu hijo.

Por ello, intenta introducir este súper alimento en la dieta de tu niño lo antes posible para que se acostumbre a su peculiar sabor.

Dale de comer pequeños trozos de brócoli cocinados al vapor, procurando siempre que estén adaptados a su paladar.

Sigue alimentando a tu hijo de la mejor forma posible, complementandolo a demanda con leche artificial o leche materna.

 En InfoFamily te ofrecemos un blog donde podrás conseguir más información sobre este tema y muchos otros para tu familia.

Vida laboral y familiar, como combinarlas con éxito

Para sacar adelante a tus hijos es normal que dediques tu tiempo al trabajo, lo que te quitará horas para estar con tus pequeños.

Pero, si dedicas más horas al día a tus hijos, esto puede repercutir en tus ingresos y poneros en un aprieto a ti y a tu familia.

Esta rueda se puede volver interminable y generarte mucho estrés, algo que no es bueno ni para ti ni para tus hijos.

Ser padre o madre trabajadora es algo muy común hoy en día, pero las mujeres tienen todavía sobre sus hombros el estigma social de tener que ser buena en su trabajo, además de cuidar del hogar y sus hijos.

Al contrario que ocurre con los padres trabajadores, que no tienen tanta presión social.

Eso sí, la tensión puede acumularse, al igual que en las mujeres, entre los padres que dedican su tiempo a atender a los niños, cuidar la casa y, además, deben trabajar muchas horas para lograr ingresos.

Recuerda que sois madre y padre, pero ante todo, sois personas, y como tales, necesitáis tener una realización personal para sentiros plenos y satisfechos con vuestra vida y así trasmitirlo a vuestros hijos.

Por eso, para los padres y madres, resulta muy importante mantener el trabajo o encontrar un quehacer diario con el que sentir que hacen algo más en su vida, además de cuidar a sus pequeños.

Para cuidar mejor de tus hijos debes ser plenamente feliz, ¿Y qué mejor felicidad que la realización de uno mismo?

Compagina la vida laboral y familiar

Organizar la vida laboral y familiar puede resultar todo un reto para algunos progenitores.

Ya sea por necesidad o por deseo personal, realizar un esfuerzo laboral te va a exigir mucho esfuerzo, tanto mental como físico.

Por lo que, llegar a casa y ocuparte de todo lo relacionado con el hogar, además de cuidar de tus hijos, puede volverse una tarea hercúlea.

Para paliar esta situación, te traemos unos consejos que puedes aplicar a tu vida laboral y familiar, para hacer el día a día más ameno y llevadero:

Equilibra la balanza

En todo debe existir un equilibrio, y esto incluye el cuidado del hogar.

En la casa viven más personas, por lo que todos deben colaborar para mantener el hogar limpio.

Por ello, debes asegurarte que, en caso de tener pareja, las tareas domésticas se equilibren entre los dos.

Y, si tus hijos tienen una edad adecuada, puedes enseñarles a realizar ciertas tareas sencillas, que les harán más ordenados y responsables: como hacer la cama, ordenar su ropa y sus juguetes, ayudar en la cocina, etc.

No  intentes abarcar todo

Como madre trabajadora o padre trabajador, es posible que pienses que puedes con todo y nada puede pararte.

Pero no es así, ya que si te cargas de responsabilidades puedes llegar a sufrir estrés y hasta depresión.

No tengas miedo a delegar las obligaciones a otras personas y libérate un poco del lastre.

Como, por ejemplo, acudir a un familiar para que te eche una mano o solicitar los servicios de una guardería.

No te sientas culpable

Puede pasar que, a lo largo del día, no finalices algunas tareas que tenías pensadas acabar y, por lo tanto, te sientas culpable por ello.

Si ese día no has pasado suficiente tiempo con los niños o no has rendido lo bastante en el trabajo, no te sientas culpable.

Ya tendrás tiempo de hacerlo al día siguiente.

Eso sí, nunca debes concederles caprichos a tus hijos por llegar tarde o por tener un día en el que no has tenido mucho tiempo para dedicarles.

No debes compensar nada ya que todo lo haces por su bien y estos regalitos no les ayudarán, solo les harán más caprichosos.

Conoce tus derechos en el mundo laboral

Tanto para padres como para madres trabajadoras, es conveniente que conozcas todos tus derechos como la baja por maternidad o por paternidad, las excedencias etc.

Cada país tiene su legislatura pero cada empresa es un mundo.

Como la legislación en este aspecto esta cambiando, te aconsejo que consultes en su momento en la página oficial del Ministerio.

Por el momento es un tema un poco difuso.

Esto puede deberse a todas las objeciones y condiciones que suelen poner las empresas.

Olvida ese ‘pero…’ que muchas organizaciones ponden ante la ley y lucha por lo que te corresponde.

Piensa en ti

Es normal que, con todas las responsabilidades que ahora tienes, no tengas tiempo que dedicarle a tus gustos.

Por ello, lo mejor es que dediques al menos 20 minutos al día a cuidarte y mimarte, ya sea leyendo un libro, dando un agradable paseo o realizando una actividad que te guste.

Cuidar la relación

Tanto tú como tu pareja debéis cuidar vuestra unidad y complicidad.

Si os estresáis y os olvidáis el uno del otro la relación puede resentirse, algo negativo para todos dentro del hogar familiar.

Pasar tiempo en familia y hacer actividades juntos os hará uniros más y fomentar los lazos entre vosotros.

Siéntete bien

Puede que, con la falta de tiempo, no tengas oportunidad de pensar en ti y dedicar unos minutos a tu imagen personal.

Nunca te dejes. Haz lo que te gusta, arréglate cuando quieras y no te sientas mal si un día no has podido con todo.

Lo más importante es sentirte bien con tu persona.

Síntomas de estrés por ser padre o madre trabajadora

Es cierto que, aunque pongas en práctica todos los consejos anteriores, puedes llegar a sufrir estrés si no gestionas bien tu tiempo.

Despertarse, preparar el desayuno, llevar a los niños al colegio, ir al trabajo, rendir en tu puesto, salir, hacer la compra, recoger a los niños, pasar tiempo con ellos y ayudarles con los deberes, preparar la cena, vigilar que los niños cenen, acostarles…

Es posible que este día sea uno más en tu rutina diaria, por lo que no es raro que acumules estrés y notes cansancio a lo largo de toda la jornada.

Además, cualquier cambio, ya sea en el trabajo o en la vida familiar, puede ocasionarte tensión y ansiedad.

Por ello, debes saber reconocer los síntomas de si sufres estrés por ser padre o madre trabajadora y así poder actuar en consecuencia.

  • Dolores de cabeza constantes
  • Taquicardia y ansiedad
  • Gastritis y molestias estomacales

Para evitarlos o paliar las molestias del estrés, es conveniente que pares un momento, descanses y priorices las tareas a realizar y las hagas con tranquilidad y sin agobios.

Esto mejorará tus niveles de estrés e incluso ayudará a tus hijos a estar más relajados, lo que les hará sentirse más seguros a tu lado.

Apoyate en InfoFamily para conciliar tu vida familiar y laboral de la mejor forma.

Igualmente, con nuestro blog podrás conocer e informarte de todas las novedades con respecto a tu cuidado y al  de tu familia, sin olvidarnos también de tus mascotas.

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